viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Perros de carga en el México antiguo?


Existen diversas referencias sobre el uso de perros de carga en el México antiguo y en el hoy territorio de Estados Unidos, especialmente entre los indios comanches,  antes de que Cristóbal Colón descubriera América en  1492, pero esta información la amplía en su novela “La Malinche y Cortés” (Nueva York, 1971) la escritora norteamericana Margaret Shedd, quien refiriéndose a la llegada de Hernán Cortés a Veracruz en 1519, dice:
“Trajeron una docena de perros en los diversos barcos. Algunos eran mestizos, de los que resultaba un cruzamiento que ladraba mucho. Pero había también lebreles puros. Los perros de este tamaño y forma eran también desconocidos en México, en donde la especie pequeña y gorda se comía, o se convertían en perros de casa, pero, por supuesto, nunca eran usados para deporte, aunque los aztecas tenían uno lampiño de buen tamaño que se utilizaba como bestia de carga y para compañía en los viajes, así como otra especie pequeña y feroz que cazaba topos y ardillas. Los lebreles fueron amaestrados en Cuba a fin de que persiguieran a los esclavos que huían y para destruir a los desobedientes; fueron traídos a nueva España con iguales propósitos”.
Cabe añadir aquí otra cita de la misma autora que habla de los perros que mataron y se comieron a unos viejos indígenas que le llevaban valiosa información a Hernán Cortés:
“Ocurrió otro acontecimiento en Xochimilco. En tanto que Cortés tenía ahí su corte, llegaron cinco viejos llevando sus códices, y diciendo que querían ver al tuele. ¿Para qué venían? ¿Para poner los códices y manuscritos a su cargo? ¿Para mostrárselos? ¿Para darles a conocer una profecía? Nunca se sabrá. Antes de que llegaran a Cortés, los perros fueron lanzados sobre ellos, quizás como una broma. Los perros mataron y se comieron a los viejos y dispersaron los códices inapreciables con sus ilustraciones que hablaban palabras aztecas de sabiduría”.
El caso es que antes del arribo de los europeos, no había en México burros ni caballos. Por esto eran comunes los tamemes o cargadores, indígenas capaces de recorrer diariamente grandes distancias con pesados bultos en la espalda. Así las cosas, resulta interesante conocer referencias sobre el posible uso de perros como bestias de carga en aquellos lejanos tiempos.

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